El lenguaje como herramienta comunicativa de adaptación al Nicho Cognitivo.

El lingüista estadounidense Steven Pinker ha dedicado una parte relevante de su producción intelectual a resolver el complejo puzle de la evolución del lenguaje. En una de sus más recientes modelizaciones -tan sugerente como especulativa- (2013) el autor canadiense expone que la solución debería ser elaborada a partir de la defensa de dos hipótesis básicas:


(H1) la especia humana evolucionó para construir el “nicho cognitivo”, modo de supervivencia caracterizado por la manipulación del medio ambiente vía el razonamiento causal y la cooperación social;

(H2) las facultades psicológicas que evolucionaron para prosperar en el nicho cognitivo pueden ser “coopted to abstract domains by processes of metaphorical abstraction and productive combination, both vividly manifested in human language” (Pinker, 2013, p. 350).

La H1 nos presenta el concepto nicho cognitivo propuesto por los psicólogos evolucionistas John Tooby y Irven DeVore con el fin de explicar el conjunto de características zoológicamente atípicas de nuestra especie sin recurrir a mecanismos evolutivos extravagantes o peregrinos (Pinker, 2013). El nicho cognitivo es una extensión flexible del concepto biológico de nicho; se sustenta en la idea adaptacionista de que en cualquier ecosistema existe la posibilidad de que un organismo (que porte las características diferenciales de nuestra especie) pueda “superar” las exigencias del entorno  mediante el razonamiento de causa y efecto y la acción cooperativa. En palabras de Pinker,

“These inferences are played out internally in mental models of the world, governed by intuitive conceptions of physics, biology, and psychology, including the psychology of animals. It allows humans to invent tools, traps, and weapons, to extract poisons and drugs from other animals and plants, and to engage in coordinated action” (Pinker, 2003, p. 351).

La teoría del nicho cognitivo ayuda a explicar rasgos propios de nuestra especie y que son independientes del contexto cultural. Los tres ejemplos más importantes destacados por el autor canadiense son (2013): (i) Technological Know-How: los humanos emplean y dependen de un gran número de herramientas, que están (a) confeccionadas por métodos complicados de fabricación y (b) subdivididas en múltiples partes; (ii) Cooperation among Nonkin: los humanos cooperan con otros humanos (v. gr.,  intercambian bienes, favores, conocimientos y lealtad, y actúan colectivamente en la crianza de los hijos, la recolección, la caza y la defensa); y (iii) Grammatical Language: si bien es cierto que muchas especies de animales presentan sistemas de comunicación, los humanos “appear to be unique in using an open-ended combinatorial system, grammatical language” (Pinker, 2013, p. 352).

El tercer rasgo distintivo (lenguaje gramatical) nos guía hasta la H2 al relacionar cognición (saber cómo) lenguaje y sociabilidad en un proceso coevolutivo de desarrollo conjunto. El progreso teórico experimental de la Teoría de la Evolución ha provocado cambios significativos en el material conceptual; uno de los más relevantes para nuestro trabajo (y que no en vano será abordado en el tercer capítulo) es el de nicho y su construcción (“many biologists argue that a niche is something that is constructed, rather than simply entered, by an organism” [Pinker, 2013, p. 355]). El comportamiento de un organismo modifica (construye) su entorno físico, tal hecho afecta las presiones de selección, y a su vez selecciona adaptaciones adicionales para explotar ese entorno modificado (re-construido); y así sucesivamente. La interacción organismo-nicho que defiende la Niche Construction Theory es adaptada por Pinker a su teoría del nicho cognitivo: “The particulars of a cognitive niche are similarly constructed, in the sense that initial increments in cooperation, communication, or know-how altered the social environment, and hence the selection pressures, for ancestral hominids” (2013, p. 356). Es en este espacio co-evolutivo donde el lenguaje juega un rol fundamental como adaptación biológica compleja que ha evolucionado vía selección natural para la comunicación en un nicho humano socialmente interdependiente y donde el conocimiento genera oportunidades de adaptación exitosas (Pinker, 2013). No en vano, el lenguaje conecta de forma útil el conocimiento con la sociabilidad mediante la comunicación: el producto neuro-cognitivo final generado por el aprendizaje de habilidades de supervivencia es la información almacenada en el cerebro. El lenguaje es un medio de transmitir-compartir esa información a otro cerebro. De forma co-evolutiva, esta facultad se sirve evolutivamente del valor adaptativo de adquirir nuevos conocimientos y habilidades:

“One does not have to recapitulate the trial-and-error, lucky accidents, or strokes of genius of other individuals but can build on their discoveries, avoiding the proverbial waste of reinventing the wheel” (Pinker, 2013, p. 356).


Según el modelo del autor canadiense, las presiones de selección son directas y no dependen ni (a) de un comportamiento altamente específico ni (b) de un cambio súbito en el entorno. En su lugar, identifica las ventajas intrínsecas del conocimiento, la cooperación y la comunicación -que no en vano mantienen su valor adaptativo en el nicho actual-. La teoría del nicho cognitivo extrapola las ventajas adaptativas del nicho moderno (v. gr., la ciencia y la tecnología, las organizaciones y los medios de comunicación como ejemplos de la interacción conocimiento-cooperación-comunicación) retrospectivamente a los escenarios donde se desarrolló originariamente nuestra especie (Pinker, 2013).

Como el lector habrá podido advertir, la teoría del nicho cognitivo de Pinker porta una elevada dosis de especulación; sin embargo, introduce en el debate sobre la evolución del lenguaje un concepto de notable interés (niche). Juzgamos necesario explorar y analizar el lugar que ocupa el concepto de nicho cognitivo en la Teoría de la Evolución y evaluar si –como defiende Pinker- el lenguaje halla (desde la modelización de la biología evolutiva) un espacio de viabilidad adaptativa científicamente sostenible. Los resultados de tan sugerente exploración podrían tener una aplicación clínico-terapéutica para los profesionales del área de la Salud Mental donde la triada lenguaje-comunicación-nicho cognitivo adquiere una relevancia capital.  

Pinker, S. (2013). Language, Cognition, and Human Nature: Selected Articles . New York, NY: Oxford University Press.

Pinker, S. (2010). The cognitive niche: Coevolution of intelligence, sociality, and language. Proceedings of the National Academy of Sciences, 107, 8893-8999.

Pinker, S., & Jackendoff, R. (2005). The faculty of language: what’s special about it? Cognition, 95 (2), 201-236.

Pinker, S. (2003). Language as an adaptation to the cognitive niche. In S. Kirby & M. Christiansen (Ed.), Language evolution: States of the Art (pp. 16-37). New York, Oxford University Press.

Pinker, S., & Bloom, P. (1990). Natural Language and Natural Selection. Behavioral and Brain Sciences, 13 (4), 707-784.