Y Chomsky modelizó -biológicamente- el lenguaje.

Como sucede –si realizamos una revisión historia con la necesaria exhaustividad- en todas las disciplinas científicas independientemente de su objeto de investigación, el estudio del lenguaje ha experimentado cambios notables de perspectiva (o paradigma si empleamos la célebre terminología kuhniana) a lo largo de su proceso epistémico de desarrollo y consolidación. La perspectiva sobre la que va a pivotar la construcción argumental de esta entrada se define en claro y preciso aserto en las siguiente líneas: “Here we will keep to the first sense: human language, a particular object of the biological world. The study of language, so understood, has come to be called the biolinguistic perspective” (Berwick & Chomsky, 2016, p. 62).


La perspectiva biolingüística de Noam Chomsky.

Si bien la modelización biológica (qua órgano, facultad, sistema, etc.) del lenguaje podría resultar un espacio epistemológico común que no admite en su versión más general objeciones sólidas, resulta oportuno recordar que existieron otras perspectivas que –de alguna forma- posibilitaron la emergencia del enfoque actual (Benítez-Burraco, 2016). Como clarificador ejemplo, proponemos la construcción estructuralista del célebre lingüística suizo Ferdinand de Saussure donde la ciencia del lenguaje -además de tener la capacidad de delimitarse a sí misma como disciplina- proyectaba como objetivos nucleares “describir sincrónica y diacrónicamente las lenguas, y tratar de postular leyes generales de organización y evolución de los sistemas lingüísticos” (Benítez-Burraco, 2016, p. 412). Es decir, el área de la realidad que ensayaba explorar el foco examinador de la lingüística estructuralista no era ni el lenguaje (language) ni el habla (parole), la primacía onto-epistemológica recaía sobre el hecho social compartido por la comunidad de hablantes: la lengua (langue) (Benítez-Burraco, 2016). La perspectiva biolingüística se distancia de la primacía epistémica de la lengua para aproximarse al lenguaje qua órgano-facultad que de forma similar a como sucede con otros sistemas (v. gr., sistema digestivo o visual) pertenece a la categoría sistema biológico y por lo tanto resulta pertinente estudiarlo (a) como subsistema de un organismo complejo y (b) en su interacción con otros subsistemas que posibilitan la vida de los miembros de nuestra especie; ya que “as far as we know then, apart from pathology the language faculty is uniform in the human population” (Berwick and Chomsky, 2016, p. 63).

            Si nos preguntamos por la emergencia conceptual de la perspectiva biolingüística son dos las figuras intelectuales –al margen de otros autores con menor protagonismo en la literatura oficial- que no podemos eludir: Noam Chomsky y Eric Lenneberg (Boeckx, 2013). A pesar de que el término halla su origen en los años 70, las raíces epistémicas comienzan su peregrinaje intelectual en los años 50; intervalo temporal en el que la escuela conductista constituía el patrón oro teórico-experimental tanto en la lingüística como en la psicología básica. Los dos autores realizan en aquel momento sendos movimientos revolucionarios que posibilitan el preludio teórico de la perspectiva biolingüística: Chomsky publica (1959) una revisión crítica de la obra de Skinner Verbal Behavior “which effectively put an end to the dominance of the behaviorist paradigm in psychology”; y Lenneberg ofrece a la comunidad científica su eminente y ya clásica obra Biological foundations of language donde se detallan, analizan y explican un número significativos de pruebas teórico-experimentales “ in favor of a biological substrate for the uniquely human capacity for language acquisition” (Boeckx, 2013, p. 2).

Este breve acercamiento a algunos pilares básicos de la biolingüística nos permite (i) situar nuestro espacio de análisis y construcción argumental en un área epistémica definida y (ii) proseguir nuestro desarrollo teórico a través del abordaje del lingüista que de forma más sólida, fructífera, crítica y estimulante ha representado velis nolis la perspectiva señalada: Noam Chomsky.

La modelización bio-cognitiva de Noam Chomsky.

El titánico proyecto del lingüista estadounidense se inició en los años 50 con la construcción de la gramática generativa (Chomsky, 1959), modelo primigenio que se centraba –principalmente- en demostrar que tanto la regularidad como la infinitud de la sintaxis del lenguaje natural –dos características tan esenciales como singulares- podían ser conceptualizadas vía modelos gramaticales precisos, dotados de procedimientos recursivos. No en vano, la idea fundacional –las lenguas naturales implican funciones generativas recursivas (Chomsky, 2002)- no solo se ha mantenido como clave de bóveda del titánico proyecto si no que el desarrollo del modelo la ha priorizado con tan insistente énfasis que en el esquema chomskiano los conceptos lenguaje y recursión[1] han sido igualados -según nuestro criterio- en exagerada y no justificada equivalencia “Language is therefore based on a recursive generative procedure that takes elementary word-like elements from some store, call it the lexicon, and applies repeatedly to yield structured expressions, without bound” (Berwick & Chomsky, 2016, p. 66). Independientemente de la pertinencia teórico-experimental de esta caracterización reduccionista del lenguaje, consideramos que el gran acierto del proyecto biolingüística chomskiano radica en (i) centrar la investigación en un objeto natural, (ii) posibilitar la interacción de la lingüística con otras disciplinas (v. gr., psicología, biología, genética, neurociencias, etc.), y (iii) generar un marco teórico-experimental que combina modelización y contrastación empírica (Chomsky, 2002).

Una de las guías metodológicas que ha contribuido notablemente al estudio del lenguaje -en general- y al problema empírico de la adquisición del lenguaje -en particular- ha sido la nuclear diferencia que incorporó a la ciencia lingüística Chomsky entre la adecuación descriptiva y la adecuación explicativa; según el autor estadounidense, una teoría que aspire a modelizar el lenguaje humano de forma científicamente genuina debería satisfacer las dos condiciones:

The grammar of a particular language satisfies the condition of descriptive adequacy insofar as it gives a full and accurate account of the properties of the language, of what the speaker of the language knows. To satisfy the condition of explanatory adequacy, a theory of language must show how each particular language can be derived from a uniform initial state under the `boundary conditions´ set by experience. In this way, it provides an explanation of the properties of language at a deeper level.

(Chomsky, 2000, p. 7).

La tensión conceptual que se genera en la construcción científica de todo modelo que ensaye satisfacer tanto la adecuación explicativa (requisito más elevado) como la adecuación descriptiva se aprecia en perspicua y paradigmática muestra en el desarrollo teórico-experimental del modelo lingüístico chomskiano. En las siguientes líneas, nos centramos únicamente –por motivos de espacio- y en breve análisis –por motivos temáticos- en los tres hitos conceptuales que posibilitan una visión de conjunto de la biolingüística del autor estadounidense:

  • La Gramática Universal (GU):

La aproximación cognitiva plus internalista generada por Chomsky como crítica a los modelos tanto estructuralistas como conductistas defendía que la adquisición ontogénica –propia del individuo singular- del lenguaje puede ser definida como la transición desde el estado mental inicial (nacimiento del individuo) al estado cognitivo posterior que corresponde al conocimiento nativo de una lengua natural (Chomsky, 2002). Ese estado inicial –desde la fundamental premisa de la pobreza del estímulo– presenta un sistema cognitivo estructurado cuya teoría recibe el nombre de Gramática Universal; es decir, GU expresa –desde una perspectiva lingüística- las propiedades universales de las lenguas naturales y –desde una perspectiva cognitiva- los elementos necesarios de la dotación biológica de la especie que determina la facultar lingüística innata:

By definition, the theory of an I-language is its generative grammar, and the general theory of I-languages is Universal Grammar (UG), adapting traditional notions to a new context. UG is the theory of the genetic component of the faculty of language, the capacity that makes it possible to acquire and to use particular I-languages

(Berwick and Chomsky, 2016, p. 90).

Por lo tanto, la hipótesis empíricamente contrastable que guía GU sentencia que los individuos de nuestra especie presentamos una dotación biológica para el lenguaje que nos predispone a adquirir cualquier lengua humana a la que seamos expuestos en nuestra niñez.

  • Principios y Parámetros (PyP):

En los años 70 el modelo internalista, cognitivo y generativo de Chomsky experimentó una modificación tan innovadora como fructífera: la GU se conceptualizó como un sistema de principios y parámetros (PyP). Si bien en la modelización primigenia la GU era una metateoría gramatical (Chomsky, 2002), en el nuevo enfoque la GU constituye un sistema de principios universales; algunos de los cuales contienen parámetros (puntos de elección que pueden fijarse en un número limitado de formas –produciendo las diferentes lenguas-). Ergo, una lengua particular X puede ser interpretada como una expresión directa de la GU bajo conjuntos de valores paramétricos particulares y distintivos:

The P&P approach is based on the assumption that languages consist of fixed and invariant principles connected to a kind of switchbox of parameters, questions that the child has to answer on the basis of presented data in order to fix a language from the limited variety of languages available in principle to determine a probability distribution over languages resulting from a learning procedure for parameter setting.

(Berwick and Chomsky, 2016, p. 68-69)

            Desde las premisas del modelo PyP, la adquisición de una lengua natural X equivale a fijar los parámetros de la GU basándose en la experiencia (el estímulo de la comunidad lingüística del sujeto). El desarrollo exitoso de los modelos paramétricos fue posibilitado por un hallazgo empírico de innegable relevancia: la uniformidad de las lenguas humanas (Chomsky, 2002). Este novedoso enfoque posibilitó –según Chomsky (2000, 2002)- (i) ofrecer una solución teórico-experimental al problema lógico de la adquisición del lenguaje y (ii) resolver –con ciertas garantías- la tensión conceptual entra la adecuación descriptiva y la adecuación explicativa.

  • El Programa Minimalista (PM):

La pregunta especulativa que originó en los años 90 el desarrollo del conocido como Programa Minimalista está directamente relacionada con el diseño de la facultad del lenguaje: ¿podría el lenguaje ser perfecto? (Chomsky, 2002). El estado de éxito científico que se había generado en el marco de la ciencia del lenguaje promovió la idea de simplificar la GU, “to formulate an ideal case and ask how closely language approximates the ideal, then seeking to overcome the many apparent discrepancies. This effort has been called the Minimalist Program, a seamless continuation of the study of generative grammar from its origins” (Berwick & Chomsky, 2016, p. 94).

A partir de (i) la asunción del diseño óptimo plus (ii) la búsqueda de la operación cognitiva más simple y propiamente lingüística, el PM identifica el ensamblaje (merge) como la propiedad lingüística par excellence debido a que “is as simple as logically posible” (Berwick & Chomsky, 2016, p. 111). No en vano, según el autor estadounidense, la operación de recursividad puede ser reducida al ensamblaje; definida (2016) como una operación diádica que selecciona dos objetos sintácticos como argumentos y devuelve/produce la combinación de los dos elementos como uno solo y nuevo objeto sintáctico, sin modificar la naturaleza de los objetos sintácticos iniciales, “in the simplest case, Merge is just set formation (Berwick & Chomsky, 2016, p. 112). Tan simple y eficaz operación cognitiva es capaz de construir recursivamente una serie infinita de representaciones estructuradas de manera jerárquica.

El PM combina la defensa de un diseño óptimo con la búsqueda de una economía representativa que en su tesis más fuerte defiende (a) que los principios del lenguaje están definidos por una operación computacional eficiente y (b) que “language keeps to the simplest recursive operation designed to satisfy interface conditions in accord with independent principles of efficient computation” (Berwick & Chomsky, 2016, p. 71). 

Si bien el reduccionismo cognitivo-computacional del modelo chomskiano plantea dificultades conceptuales de singular y compleja relevancia para el estudio evolutivo del lenguaje (el por qué y el para qué de su emergencia), consideramos que –a pesar de estos problemas teórico-experimentales- ofrece una aproximación sólida y coherente a su campo de análisis que permite conceptualizarlo qua objeto natural (facultad)no arbitrario que puede ser estudiado desde áreas científicas interrelacionadas (v. gr., neurociencia, biología, ciencias cognitivas).


[1] Ver Pinker (2013) para una crítica detallada.

Benítez-Burraco, A. (2016). Biolingüística: a la espera de nuevos datos (biológicos) para resolver viejas controversias (lingüísticas). Ludus Vitalis, 17(32), 411-418.

Berwick, R.C. & Chomsky, N. (2016). Why Only Us. Cambridge, MA: MIT Press.

Boeckx, C. (2013). Biolinguistics: forays into human cognitive biology. Journal of Anthropological Sciences, 91, 1-28.

Chomsky, N. (2002). On nature and language. Cambridge: University Press.

Chomsky, N. (2000). New horizons in the study of language and mind. Cambridge University Press: New York.

Pinker, S. (2013). Language, Cognition, and Human Nature: Selected Articles . New York, NY: Oxford University Press.